lunes, 20 de julio de 2009

O sea todo lo contrario

Si invocar motivos es igual que reservar la razón de ser
¿Por qué quedamos incautados con lo ilógico y vano?
Cuando llevamos acabo una estimulante conversación;
cuenta nos damos, de la conexión entre emisor y receptor,
mas, aunque el mensaje sea de poco interés, para el resto,
siempre tendrá cabida en el corazón del interprete más despierto.

¿Qué ocurre al romperse el nexo? ¿Cómo manejar su cociente?
¿Quedarán llenos de dudas los espectadores?
¡Dime! Narrador omniciente...
¿O deberé afilar mis garras y apretar mi dientes?

Aguza tus ojos,
Prepara tus oidos,
Eleva tus manos,
y el sexto sentido...

...ya que hablar requiere gran esfuerzo físico,
que luego vaya a saber si lo toco, lo lleno o lo trastoco;
en cambio, espero que atención preste, no a mis aliteraciones o alusiones, sino, a la carga emotiva de los movimientos y oscilaciones.

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